Biocombustibles

Los biocombustibles son el futuro. La introducción de esta mezcla hidrocarburos provenientes de las plantas para motores de combustión interna es uno de los elementos más fiables para que en unos años podamos reducir el CO2 de la atmósfera, de hecho ya se está llevando a cabo. Pero ésta es solo una de las ventajas que se pueden tener con los biocarburantes.

Para conocer que es un biocombustible es necesario saber que deriva de la biomasa, y se usan especies vegetales para crear este tipo de combustible, barato y eficiente. De las especies agrícolas como el maiz o la mandioca, se saca una buena parte del biocarburante, tras ellas les siguen unas especies oleaginosas, la soja o el girasol, plantas con un alto contenido en aceites y por último y en menor medida están las especies forestales, de los eucaliptos o los pinos se saca poca cantidad de combustible bio.

Existen dos clases altamente usadas en la sociedad, una de ellas es el bioetanol y la otra el biodiesel. La producción de bioetanol, un combustible basado en el alocohol de la caña de azucar o la remolacha tiene en Estados unidos a su mayor fabricante. Por su parte, el biodiesel es casi propiedad europea, ya que es Alemania quien la produce desde esas especies oleaginosas como la colza o la soja.

Las ventajas que pueden tener el uso de biocarburantes es que, quitando ya la reducción de CO2, se puede mezclar en grandes cantidades con los carburantes convencionales y se pueden usar en vehículos sin modificar. Otra ventaja es que puede hacer más kilómetros por litro que los carburantes derivados de los fósiles.

En definitiva, ahora es solo el 3% de la producción mundial quienes usan biocarburantes, pero se espera que en los próximos años eso aumente hasta el 30% lo que hará que nuestro planeta sea un poquito más verde y se respire mejor.